Itan Elmir Gómez Rondón: 20 años de ausencia, una vida que nunca se dejó de buscar

Feb 25 de 2025

25 de enero del 2025

El 22 de febrero de 2025, en el Cementerio Municipal de la Uribe, Meta la familia de Itan Elmir Gómez Rondón pudo, al fin, despedirlo con dignidad. Después de 20 años de incertidumbre y dolor, su regreso marcó el cierre de una búsqueda incansable y el inicio de un nuevo capítulo de memoria y verdad. Gracias al trabajo del Grupo de Búsqueda, Identificación y Entrega de Personas Desaparecidas (GRUBE) de la Fiscalía, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el acompañamiento del Colectivo Orlando Fals Borda, Itan volvió a casa en lo que fue la entrega digna número 231 acompañada por el Colectivo.

Nacido el 31 de julio de 1989 en Uribe, Meta, Itan creció rodeado del amor de su familia y la tranquilidad del campo. Era el segundo de ocho hermanos, un joven reservado, trabajador y profundamente unido a los suyos. Su infancia transcurrió entre el trabajo en la finca, los juegos con sus hermanos y los días de escuela, donde disfrutaba aprender y compartir con sus amigos. Su madre aún recuerda cuando, jugando, se fracturó la pierna, una anécdota que con el tiempo se convirtió en una de esas pequeñas memorias que sostuvieron su ausencia.

El 18 de junio de 2004 fue la última vez que su padre lo vio. Caminaron juntos durante dos horas antes de despedirse. Con tan solo 14 años, Itan se dirigía a trabajar en la finca de un vecino, pero nunca regresó. Su familia emprendió una búsqueda incansable, enfrentando años de incertidumbre y silencio. Con el tiempo, lograron reconstruir lo ocurrido: Itan había sido reclutado por el Frente 40 de las FARC. Desde entonces, su ausencia se convirtió en una herida abierta y su nombre en un reclamo permanente de verdad y justicia.

Dos décadas después, la lucha de su familia, su persistencia y su amor inquebrantable hicieron posible su regreso. Su cuerpo fue exhumado en el Cementerio Municipal de La Uribe, Meta, en el marco de la campaña "Contemos la Verdad", una iniciativa que busca reconstruir la memoria de quienes fueron desaparecidos y devolverles su identidad. En un acto de memoria y respeto, Itan fue recibido con el homenaje que su historia merece. Su entrega no solo cierra una etapa de búsqueda, sino que también nos recuerda que detrás de cada desaparición hay una vida que fue arrebatada, una familia que nunca dejó de esperar y una verdad que aún debe ser contada.

Hoy, el nombre de Itan Elmir Gómez Rondón resuena como un símbolo de resistencia y dignidad. Su historia, al igual que otras tantas, y las que aún faltan por contar, nos obliga a rechazar la desaparición forzada como una realidad aceptable. Es una herida abierta que el país debe enfrentar y sanar con verdad, memoria, justicia y reparación.